La pobreza no es solo la falta de ingresos, incluye oportunidades, capacidades y condiciones materiales de las personas. El objetivo del Índice de Pobreza Multidimensional es tratar de capturar esta definición. El DANE lo calcula usando cinco dimensiones y 15 variables, que dan cuentan de variables educativas, de población infantil y adolescente, trabajo, salud y condiciones del hogar.
En el 2019, el IPM nacional se ubicó en 17,5%. Esto significa que este porcentaje de hogares tuvo privaciones en al menos 5 de los indicadores. A escala territorial, las regiones más pobres fueron la región Caribe (28,1%) y la región Pacífica, excluido el Valle del Cauca (26,3%), lugares donde históricamente se ha asentado la mayor cantidad de población negra y afrodescendiente del país.
En estas dos regiones, las privaciones que más predominan dentro de los hogares fueron trabajo informal, bajo logro educativo y rezago escolar. Estas variables también son las principales a escala nacional, pero en proporciones inferiores.
La pobreza podría reducirse en la medida que el Gobierno Nacional y local tome acciones concretas para asegurar empleos formales y mejores condiciones educativas que redunde no solo en mayores niveles de capital humano, sino que se observe en medidas adecuadas de bienestar y en oportunidades equitativas para toda su población independiente de dónde está asentada.

