De manera estructural, en Colombia el mercado de trabajo ha reflejado las desigualdades de género, donde evidenciamos que las tasas de desempleo de las mujeres han sido históricamente mayores en comparación con las de los hombres.
En el trimestre móvil febrero-abril de 2021, la tasa de desempleo de los hombres se ubicó en 11,6% frente al 11,9% del mismo trimestre en 2020, sin embargo, para las mujeres fue de 19,9% mientras que en el mismo trimestre de 2020 fue de 18,4% (DANE – GEIH, 2021).
Esta diferencia de 6,5 puntos porcentuales en 2020 y de 8,3 p.p. en el año actual, sigue demostrando que las dificultades en términos de empleabilidad son más fuertes para las mujeres, máxime cuando la pandemia no solo disminuyó su independencia económica, sino también las afectó de peor manera con el aumento de las violencias intrafamiliares y el aumento del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que se hace al interior de los hogares.
Además de estos sesgos de género, en términos de las condiciones étnico- raciales también son evidentes las brechas. Las tasas de desempleo de las personas afrodescendientes son siempre superiores a las de los no afrodescendientes (11,3% frente a 9,7%) (GEIH, 2020) con niveles mucho más elevados entre los jóvenes y las mujeres, en especial entre las mujeres jóvenes. (CEPAL, 2020).
Este entrecruzamiento de las brechas de género y étnico-raciales, siguen confirmando que el segmento más afectado por la inequidad laboral son las mujeres afrodescendientes jóvenes, porque en ellas se expresan las violencias e inequidades asociadas con la raza, la clase social, el género, la edad y otras condiciones históricas de marginalidad social.
DANE (2021). Boletín Técnico, Gran Encuesta Integrada de Hogares, Abril de 2021, Bogotá.
CEPAL (2020) “Afrodescendientes y la matriz de la desigualdad social en América Latina: retos para la inclusión”.

