En Colombia, la invisibilidad estadística recae en los grupos racialmente minorizados, como los pueblos negros e indígenas, lo que evidencia mecanismos explícitos de racismo institucional. En el sector educativo se observa que, además del nulo o restringido acceso al sector para los pueblos afrodescendientes e indígenas, el Ministerio de Educación Nacional cometió un genocidio estadístico desde el 2018. De esta forma, la población estudiantil afrocolombiana matriculada en educación Preescolar, Básica y Media pasó de ser 487.003 en el 2017 a 11.935 en el 2018. Dicha caída se mantiene en los años siguientes, donde la población estudiantil afrocolombiana en los niveles mencionados fue de 13.183 en 2019, 11.990 en 2020 y 12.845 en 2021. Cabe resaltar que la disminución se presenta mientras la matrícula a nivel nacional se sigue manteniendo en alrededor de 10 millones de estudiantes. Este cambio no se explica por factores como alta mortalidad de estudiantes afrodescendientes, sino porque la información es producida de manera inconsistente, poco rigurosa y con altos niveles de subreporte.
Llama la atención, cómo en el mismo año no solo se presentó dicha caída en los datos del sector educativo, sino también en el Censo Poblacional y de Vivienda del 2018. Todo ello, refuerza la idea de que la invisibilidad estadística no es un error inusual, sino que responde a lógicas institucionales articuladas y sistémicas de racismo y discriminación racial.


